Encuentros en la 3ª frase
12-sept-2006
Y a esto, me doy cuenta, casi casi que al final, que no era mala cosa salirse de lo normal…
Y decía, quería, quizás también podría, vender pañuelos sueltos con larga garantía, y no…
y no, no era decisión mía, rular por toda España pá acabar aquí en Galicia, y no, que no, la culpa no se fía, si quieres medio gramo, gastarlo tu podrías.
Y hablas ¿de que hablas?, el notas no se calla.
Que raja por los codos, un hacker de la vida.
Le resbala el binario, espejo en simetría, no calla, yo escucho, la culpa es sólo mía.
Y no puedo evitarlo, hay buena compañía, hay que reconocerlo: me fío, pues se fía.
¿Qué hay poca confianza? ¿o me lo parecía? pasan 4 minutos, tu casa ya es la mía.
Aprovechando el tirón, no del bolso, por favor. Siempre hay uno que acierta y el resto ¿acaso no?. Me cuentas 4 historias, da igual si son mentiras, yo río, me entristezco, de sorpresa me pillas.
Amigos, qué tesoros, de plaza o de tasquilla, si no los cultivamos, muerte lenta instantánea, de toda autonomía.
Me hablas de los mantras, mezclas psicología, te entiendo, me cuesta, total luego te olvidas.
Es un momento intenso, sincero, me indicas… caminos paralelos, perfecta ideología, aguantas, te rayas, que sorpresa la mía.
Asalto, derribo, palabras y caricias. ¿Qué resta? traduzco: que cosa tan sencilla.
Parece superfácil, la Alhambra lo decía, hacía mil preguntas, pocas se respondían.
Perdían el norte y eso que lo conocían.
lunes, 27 de agosto de 2007
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