El pianista del bar de enamorados 15-enero-2004
Queremos lo que quieren las personas buenas casi cada día;
también queremos que nos quieran o eso al menos es lo que nos gustaría.
¿Qué quieres saber que ya no sepas?
¿Quién no quiere ser como tú seas?
Y quiero que se digan en la cara las mentiras aunque a veces éstas duelan;
y también quiero que los necios se repriman, los que hablan por si cuela.
Y armarse de valor y de impaciencia
y ser algo mejor de lo que piensas.
Y a veces se nos funden las miradas mientras rozan nuestras yemas;
las piernas bajo la mesa enredadas van jugando a que es la guerra.
Y mira que estás guapa con las velas;
serás el mejor postre tras la cena.
Y el borde de las copas con tus labios bien marcados son los besos q. no llegan
y de fondo el piano mientras nosotros bailamos y no paras de dar vueltas.
La noche acaba como se esperaba y somos pasto de la hoguera;
tus uñas en mi espalda bien clavadas aunque nadie se lamenta.
Y camarero: tráiganos la cuenta;
sonríe como si nos conociera.
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